5.5.08



“El objetivo de este trabajo es analizar la realidad que existe en el monte de El Pardo por la noche cuando, Madrid enciende sus luces y su influencia y cercanía sobre la dehesa la transforma totalmente, al iluminarse toda la dehesa (y créanme) y poder decir que el Pardo en muchas de sus zonas nunca “se pone el sol”, asegura Muelas.

En las personas, el excesivo nivel lumínico de una vía pública puede obligar a los vecinos a cerrar completamente las persianas para dormir, algo que en verano supone escoger entre el confort climático o el lumínico. La existencia de anuncios luminosos, con intensidades variables o iluminación en movimiento, añade un factor desestabilizador y dificulta el descanso.
Otro de los efectos sobre el ojo humano es el deslumbramiento que potencia el modelo actual de las ciudades. Un conductor deslumbrado carece de seguridad y ve mermada su capacidad de respuesta. Es decir, un exceso de luz a veces es contraproducente para una buena visibilidad.
Otro de los efectos más evidentes de la contaminación lumínica es la iluminación artificial del cielo nocturno. En los grandes núcleos urbanos sólo son visibles las estrellas más brillantes, algunos planetas y la Luna.
Por otro lado, debe considerarse que toda la iluminación que se pierde, que no sirve para alumbrar espacios concretos, es un derroche de energía consumida. Además ahorrar energía es una necesidad, porque si se gasta menos se contribuye a reducir los residuos, se contamina en menor medida la atmósfera y disminuyen las emisiones de gases causantes del efecto invernadero. El desarrollo de la sociedad actual lleva implícito el uso de altos niveles de consumo energético, y en nuestro caso especial, de iluminación; caso que se da en las calles de nuestras ciudades y pueblos, entre los cuales hay que destacar la utilización del alumbrado público. Es en la ciudad especialmente donde este apartado toma su máxima categoría, ya que es en la urbe donde más monumentos, plazas y viales se concentran, y por lo tanto, mayor carga de iluminación podemos encontrar.

CONTAMINACIÓN LUMÍNICA

Contaminación lumínica se define como “el brillo o resplandor de luz en el cielo nocturno producido por la reflexión y difusión de luz artificial en los gases y partículas del aire por el uso de iluminarias inadecuadas y/o excesos de iluminación”. El mal apantallamiento de la iluminación de exteriores envía la luz de forma directa hacia el cielo en vez de ser utilizada para iluminar el suelo.

La contaminación lumínica es un tema relativamente novedoso en lo que se refiere a los estudios de impacto ambiental. Este tipo de contaminación se produce por la incorrecta utilización del alumbrado, en general por el alumbrado público. El inadecuado diseño de las luminarias hace que se pierda la luz hacia lugares en los cuales no son útiles, zonas en las que no la necesitamos como es el cielo.
Cuando vamos a pasar los fines de semana o las vacaciones al campo o a la playa, solemos observar el cielo mirando las estrellas y denotamos la enorme diferencia de visión que tenemos respecto a la que tenemos en una gran ciudad. En general, hemos perdido el hábito de nuestros mayores de mirar el espectáculo del cielo, y esto repercutirá en que los jóvenes de hoy no conocerán las estrellas por una mala calidad del cielo. El halo luminoso de una ciudad media puede tener varios kilómetros de radio, haciendo imposible la visión del firmamento si miramos en dirección hacia la ciudad.

2. TIPOS Y CARACTERÍSTICAS:

La contaminación luminosa puede ser categorizada en función de sus consecuencias, así tenemos contaminación lumínica por luz intrusa, por difusión hacia el firmamento, por deslumbramiento y por sobreconsumo. En realidad muchas de las situaciones de contaminación lumínica no se ajustan solo a una categoría, sino que son contaminantes en diferentes sentidos, por ejemplo es casi inevitable que la contaminación por difusión hacia el firmamento produzca sobreconsumo y a la inversa.
A continuación, en base a sus efectos negativos, y el impacto que tienen sobre el medio ambiente se realizarán estos cuatro tipos de grupos:

a) Por luz intrusa:
Es una de las formas de CL mas habitual y molesta. En los centros urbanos es muy común la farola que nos mete directamente la luz dentro de nuestras casas, en algunos casos es como si hubieran instalado la luminaria en el interior de la vivienda. Evidentemente, esto es una forma de desperdicio energético con un claro perjuicio para el ciudadano, que incluso puede acarrear problemas de tipo psicológico.

b) Difusión hacia el firmamento:

Una gran parte de la luz que utilizamos para el alumbrado público es emitida hacia el cielo. Esto es una claro despilfarro energético y un problema de primera magnitud para la observación astronómica. No solo perdemos las estrellas desde la perspectiva paisajística, sino de también desde la perspectiva de la investigación y el conocimiento de la naturaleza. La difusión de luz hacia el firmamento está claramente ligada al sobreconsumo y a la falta de planificación.

Las principales formas de emisión de luz hacia el cielo son:
· De forma directa: esta es la producida por la fuente luminosa que se dirige directamente hacia el cielo.
o Es el efecto más importante. Se produce por la mala elección de luminarias en calles, jardines, instalaciones deportivas, aeropuertos, etc. Mejorando la calidad de iluminación no solo estaríamos contribuyendo a una mejora sustancial de la esta, sino que podríamos limitar la luz que se pierde en el firmamento, es decir, energía y usar sólo la que necesitemos, utilizando lámparas de menos vataje con el consiguiente ahorro energético.
· Por reflexión: la luz que se envía hacia el cielo es reflejada por las superficies que están siendo iluminadas.
o El efecto producido por la reflexión está relacionado con la intensidad luminosa que se está utilizando y es unas diez veces menor que el impacto directo; siempre que se mejore el rendimiento luminoso se mejorará el efecto de la reflexión.
· Por refracción de partículas en el aire.
o El efecto producido por la refracción en las partículas del aire, polvo, agua, etc., es prácticamente inapreciable, va en función de la distancia de la fuente luminosa, disminuyendo con el alejamiento.

c) Deslumbramiento:
El deslumbramiento es la consecuencia lógica de una iluminación inadecuada y excesiva. Sus efectos pueden ser muy graves en vías de circulación de vehículos donde puede ser la causa de accidentes.


d) Sobreconsumo:
Cualquier tipo de alumbrado polucionante siempre va a tener como consecuencia un consumo energético innecesario. Iluminar adecuadamente y en función de las necesidades específicas del lugar, a buen seguro, va a redundar en un ahorro directo en la factura energética e indirectamente en la reducción de agentes contaminantes residuales.
El sobreconsumo es muy habitual en la iluminación exterior de edificios comerciales y monumentos. En muchas ocasiones es inevitable el que estas instalaciones dispongan de este tipo de iluminación, pero si es posible adecuar esta y sobre todo limitar el uso de alumbrado, apagando todo o parte de la iluminación, después de medianoche.

3. VENTAJAS Y BENEFICIOS:

- Se disminuye el consumo energético e indirectamente las emisiones de CO2, NOX y SO2 y otras partículas.

- Se disminuye la perturbación nocturna de hábitats naturales (animales, plantas y procesos ecológicos, así como las aves nocturnas).


- Se reduce el deslumbramiento a usuarios de vehículos aumentando con ello la seguridad vial.

- Impide el deslumbramiento del tráfico aéreo y marítimo.


- Evitar molestias a vecinos

- Permite la observación astronómica, tanto a astrónomos profesionales como a aficionados.


- Preservar la oscuridad de la noche de acuerdo con la Declaración Universal de los derechos de las generaciones futuras (UNESCO). “Las personas de las generaciones futuras tienen derecho a una tierra indemne y no contaminada, incluyendo el derecho a un cielo puro”.



4. CÓMO ACTUAR CORRECTAMENTE

a) Sobre la luminaria pública:
El diseño sobre la luminaria y la elección de la lámpara son los dos factores clave para evitar el derroche de luz. Hay diferente tipos de luminarias que todos conocemos y vemos diariamente en las calles. Ellas disponen de sistemas de reflexión de la luz y de dispersores la cual aumenta el campo de iluminación. Estos tienen fácil solución, y por lo tanto, solo se necesitaría un cambio de bombilla (que actualmente se coloca de forma vertical) y de esta forma se pierde flujo luminoso hacia arriba, por lo que perdemos energía. La solución consistiría en colocar la bombilla en la parte superior la cual tuviera un buen sistema de reflexión, enviando toda la luz hacia abajo.
Una de las luminarias más frecuentes son las farolas llamadas “globo”. Extendida de gran sobremanera, el rendimiento de esta luminaria es relativamente bajo, ya que más del 50% del flujo se pierde en el cielo e incluso no alumbra bien hacia abajo debido a que queda una zona oscura en la base del poste. Oscureciendo su parte superior y colocando un reflector de la misma forma que la anterior se obtendría un rendimiento mucho mayor.

b) Sobre los viales de las carreteras:
La iluminación de las carreteras y viales de tráfico rodado de una ciudad está formada normalmente por luminarias sobre báculos. La luminaria está formada por un reflector y normalmente poseen un refractor o difusor curvo. Aunque hay muchos lugares donde se usa un vidrio plano, lo que sigue predominando son los diseños anteriores.



Figura 1. Ejemplos de mala y buena utilización del alumbrado

c) Sobre los edificios y monumentos:
Ésta se hace normalmente de abajo hacia arriba. Esta iluminación se hace sobre todo por comodidad, aportando al edificio una iluminación que parece bastante artificial e irreal, a veces creando sombras y relieves que no se aprecian con la luz del día. Para iluminar un monumento debería recrearse el mismo efecto que produce la luz solar. Se podrían colocar proyectores en las fachadas de los edificios imitando la luz del día y haciendo más real lo que se mira.



5. LOS ORGANISMOS OFICIALES Y SU COMPROMISO CON LOS “CIELOS OSCUROS”

Todavía es pobre el compromiso de la mayoría de los ayuntamientos españoles impidiendo el impacto lumínico, pero si se han observado en los últimos años ciertas ordenanzas municipales que progresivamente, van apoyando tales intervenciones.

La primera ley fue la de protección del cielo de Canarias, la cual está destinada al apoyo de la comunidad astronómica que se encuentra en las Islas investigando para evitar que el exceso de luz interfiera en sus investigaciones. La segunda ley más importante y más influyente que tenemos sobre una ciudad es la promulgada por Córdoba, protegiendo su cielo y sus paisajes naturales periféricos. En el caso de Madrid, vamos muy retrasados, pero si se ha visto cierta intención del ayuntamiento por progresar, al no colocar más farolas tipo “globo” y a sustituir progresivamente las que hay ya instaladas.

A continuación, describiremos las dos principales leyes mencionadas anteriormente: Canarias y Córboba.

a) Ley 31 / 1988 de Protección del Cielo de las Islas Canarias:
Es la ley pionera en España, ya que existe desde hace casi 20 años. En el año 1992 se volvió a ampliar, hasta cubrir la mitad de la Isla de Tenerife y de La Palma, en concreto la ladera de barlovento. La ley del cielo se puede dividir básicamente en cuatro temáticas:

- Alumbrado de exteriores: Definición, tipos de luminarias, lámparas y proyectores, normas básicas, ventajas de su uso, …etc.

- Instalación de radioemisoras: Relacionado con la contaminación radioeléctrica.


- Contaminación atmosférica: La prohibición por encima de 1500 metros de la instalación de industrias, actividades o servicios potencialmente contaminadores para la atmósfera.

- Rutas aéreas: Se consideran interferencias de rutas aéreas, la formación de nubes producidas por la condensación de los gases de escape de los aviones y salidas de gases de combustión que puedan perturbar la transparencia del cielo.


b) Ordenanza sobre “protección del cielo nocturno” de Córdoba:
Es la primera ciudad española en aprobar una legislación referente a la protección del cielo nocturno. Pretende establecer unos criterios de referencia para evitar el uso de iluminarias inadecuadas, así como la utilización de unas pautas genéricas de adecuación de niveles lumínicos, para que la distribución espectral de la luz emitida disminuya la radiación ultravioleta.

En total son 18 artículos de obligado cumplimiento, y donde dispone regular todos los niveles, desde los tipos de luminarias adecuados hasta el alumbrado publicitario que se dispone en las calles o en el ámbito urbano.

ESTUDIO DE CASO: EL MONTE DE EL PARDO



El encinar del Monte de El Pardo es un paisaje adehesado sometido a una fuerte presión por su cercanía a la ciudad de Madrid, lo que ha dado lugar a una transformación casi total de su paisaje. Sin embargo, una serie de circunstancias históricas han permitido la permanencia y conservación de una masa boscosa poco transformada en las inmediaciones de Madrid. Esta situación resulta ser absolutamente insólita en países con alto nivel de desarrollo.

El Pardo es un perfecto ejemplo de bosque mediterráneo, de casi quince mil hectáreas de extensión, y que conserva un paisaje casi idéntico al que existió durante la Edad Media, debido a la propiedad Real hasta hace relativamente poco tiempo ha disfrutado.

Actualmente El Pardo disfruta de cierta protección, el cual protege tanto a su vegetación como fauna. Incuso, se ha llegado a pedir su declaración como Parque Nacional, como ejemplo más característico en la Comunidad de Madrid. No obstante, la apertura de ciertos sitios para el disfrute de los ciudadanos ha conllevado ciertos casos alarmantes de degradación sobre el mismo. Para mayor comprensión, la dehesa de el Pardo forma parte de uno de los distritos de Madrid: esto es, forma parte del municipio de Madrid.

El objetivo de este bloque es analizar la realidad que existe en el monte de El Pardo por la noche cuando, Madrid despierta y su influencia y cercanía sobre la dehesa la transforma totalmente, al iluminarse toda la dehesa (y créanme) y poder decir que el Pardo en muchas de sus zonas nunca “se pone el sol”.
Por otro lado, se intentará poner medidas o soluciones, aunque a priori, es complicado, para reducir el impacto lumínico de Madrid sobre El Pardo.


2. ANÁLISIS DE LA PROBLEMÁTICA:

La cercanía a Madrid por un lado, y por otro, la gran riqueza tanto faunística como florística que alberga el Monte de El Pardo entran en conflicto en muchos aspectos. En este caso, nos centraremos en la influencia que ejerce la gran ciudad de noche, cuando a priori, la dehesa debería estar más resguardada de las influencias del hombre, y no es así.

La radiación emitida por la ciudad de Madrid al cielo de noche es extraordinaria, debido a las nulas intervenciones del ayuntamiento por limitar este derroche y por lo tanto, creando un gran halo de luz visto a decenas de kilómetros.

El Pardo, a escasos kilómetros de la capital, se ve directamente influenciada por esta radiación, y podemos decir ampliamente que en ciertos puntos de la dehesa (los más cercanos a la capital) nunca se hace de noche.

La problemática del mismo, que cada vez se encuentra más sitiado y rodeado por los municipios adyacentes que lo rodean (no sólo Madrid, sino otros municipios que bordean el mismo: Majadahonda, Villalba, Las Rozas o Torrelodones también son perceptibles desde el mismo) no hacen si empeorar tal situación, y más si argumentamos que los mismos están creciendo cada vez más.

De forma dispersa también podemos encontrar pequeños núcleos de menor entidad pero no de menor importancia (el mismo pueblo de El Pardo), sí como los propios rótulos luminosos que anuncian los diferentes bares de carretera que se encuentran fuera y dentro de él.

En definitiva, el aspecto de El Pardo en noche cerrada no es ni parecida a la que nos podemos encontrar en cualquier zona rural, como todos sabemos, el bosque de noche puede llegar a ser peligroso en gran medida por la oscuridad del mismo. Esto no ocurre en El Pardo. En cualquier punto del mismo existe la influencia lumínica de Madrid, en mayor o menor medida, pero que no necesita utilizar ningún instrumento como linternas, algo tan indispensable por las noches.

Yo mismo, que suelo cenar las noches de verano en El Pardo, me he quedado sorprendido de lo que a veces, me parece imposible. Suelo cenar en la ladera que da a Madrid, eso sí, y de las que puedo disfrutar de unas completas vistas a toda la capital, y puedo observar las grandes cantidades de luz que se lanzan al cielo: es espectacular.

Esto justifica la poca dedicación del ayuntamiento hacia este problema, y una misma imagen puede servir para hacer sombra a todas las palabras. Los hitos más importantes (AZCA, CTBA) son los más llamativos, pero se aprecia de gran manera los hitos de menor importancia cercanos al pardo, que incluso llegan a darme ¡sombra! Desde varios kilómetros donde estoy. La influencia es tan grande, que puedo ver las hojas de la encina perfectamente a varios metros de distancia a una hora tan nocturna como son las 12 de la noche.

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