5.5.08


EL IMPACTO LUMÍNICO EN LA NATURALEZA
EL CASO DE EL MONTE DE EL PARDO.

Con este trabajo del geógrafo Carlos Muelas, iniciamos una serie de reportajes sobre diferentes estudios que afectan al medio ambiente. Este conquense que se encuentra realizando el doctorado de Geografía en la Universidad Autónoma de Madrid nos muestra en su trabajo como la contaminación lumínica es una realidad. “Son numerosas las voces de alarma por parte de ecologistas y astrónomos que advierten sobre un problema que nos afecta a todos”, manifiesta en su trabajo Muelas.
Según han puesto de manifiesto varias investigaciones científicas, una iluminación excesiva y mal diseñada causa efectos perniciosos sobre la fauna y flora nocturnas, peces, murciélagos e insectos y nocturnos ven perturbadas sus costumbres, se desorientan y deslumbran, y de su existencia dependen numerosos hábitats. Cerca de la costa se modifica el plancton marino, lo que afecta a la alimentación de especies marinas.
Los ciclos biológicos están regulados en función del día y la noche. Al alterar la vida de los insectos, sobre todo de los lepidópteros, se desequilibra la base de la cadena trófica y se perjudica la conservación de la biodiversidad.

1 comentario:

César dijo...

La contaminación lumínica afecta además a edificios históricos, iluminados de día por la luz del sol y de noche por focos para deleite de los turistas y demás ciudadanos, pero desgraciadamente el amplio rango horario de exposición a la luz crea un campo de caldo de cultivo idoneo para determinadas especies de líquenes que erosionan la roca de sillería, lo cual supone un estrago para nuestro patrimonio arquitectónico y cultural. César.