27.5.08

EL PINSAPAR DE LOS REALES DE SIERRA BERMEJA



El sevillano Antonio García, Técnico de Gestión y Organización de los Recursos Naturales y Paisajísticos, nos envía estas fotos del Pinsapar del malagueño Parque Natural Los Reales de Sierra Bermeja. Este enclave forma un cordón montañoso en el flanco Suroeste de la Serranía de Ronda. Además de las especies de flora y fauna que alberga, presenta el mayor macizo de rocas peridotíticas ricas en platino y hierro del mundo, sin comparación alguna en el planeta en cuanto a su composición geológica. El color de las rocas da nombre a la Sierra, ya que Bermejo significa rojo. Su pico más alto se llama Los Reales y está a 1.449 metros por encima del nivel del mar.
Su vegetación exclusiva se originó gracias a la rareza del sustrato geológico y a su ubicación entre el Mar Mediterráneo y el Océano Atlántico. Los bosques predominantes en las zonas bajas de la sierra son los alcornocales, los pinares en su zona media (pinos negros), y los pinsapares, en peligro de extinción, en su cumbre. El Pinsapar de Los Reales, con una extensión de aproximadamente 1.236 hectáreas, está protegido desde 1989 por la Junta de Andalucía como Paraje Natural. El 85% de las comunidades vegetales existentes en la Sierra Bermeja de Estepona están incluidas en la directiva HABITATS 2000 (92/43/CEE) de la Unión Europea.

EL PINSAPO

El Pinsapo (Abies pinsapo), es una especie arbórea del género Abies, perteneciente a la familia Pinaceae y de distribución muy restringida. Está emparentado con otras especies de abetos de distribución mediterránea. Los abetales naturales de esta especie (denominados pinsapares) únicamente se localizan en determinados puntos de la Serranía de Ronda, España, enclavada en el extremo occidental de la cordillera Bética (provincias de Málaga y Cádiz), y en el Rif marroquí, aunque algunos autores consideran al abeto marroquí una especie diferente (A. maroccana).

La mayor parte de los pinsapares españoles se encuentran en áreas protegidas bajo alguna figura legal: Parque Natural de la Sierra de las Nieves y Paraje Natural de los Reales de Sierra Bermeja, en la provincia de Málaga, y Parque Natural Sierra de Grazalema en la provincia de Cádiz.
Es un árbol robusto, de hasta 30 metros de altura, de copa piramidal (aunque su forma varía dependiendo de la edad y de las adversidades sufridas por el árbol), que presenta acículas cortas, de 10 a 15 mm, gruesas y rígidas, de ápice agudo, dispuestas helicoidalmente, lo que da a la ramillas el aspecto de un cepillo para tubos. Esta morfología y disposición de las acículas facilitan una menor evapotranspiración y permite a esta especie una cierta resistencia frente a la sequía estival, típica del ámbito mediterráneo. Las piñas son cilíndricas y, como en las demás especies del género, se sitúan en la parte superior de la copa. Están formadas por escamas caducas que se desarticulan del eje leñoso (raquis) en el otoño del primer año, liberando las semillas aladas.

VERANOS FRESCOS E INVIERNOS FRÍOS

Los bosques peninsulares de esta especie se encuentran entre 1000-1800 metros de altura. Son formaciones puras o mezcladas en menor medida con quejigos (Quercus faginea), arces (Acer monspessulanum y A. opalus subsp. granatense) o pinos (Pinus halepensis y P. pinaster). El pinsapo requiere unas condiciones de temperatura no muy extremas, con veranos frescos e inviernos fríos, con elevadas precipitaciones en primavera y nieblas frecuentes en otoño y primavera, y una cierta humedad estival, pudiéndose clasificar este clima como submediterráneo de montaña húmedo. Los pinsapares se desarrollan con todo su esplendor en las zonas de umbría, no faltando en solanas, aunque en este caso son bosques más claros. Esta especie es indiferente al sustrato, creciendo tanto en suelos calizos como de peridotitas.

Los pinsapares tienen un elevado valor paisajístico y científico. A pesar de la protección de que gozan estos bosques, aún son muchas las amenazas que se ciernen sobre ellos: incendios provocados, proyectos urbanísticos, erosión, falta de regeneración por sobrepastoreo, exceso de visitantes incontrolados, etc.

El pinsapo fue descrito para la ciencia por el botánico suizo Edmund Boissier, en su obra Voyage botanique dans le Midi de l´Espagne (Viaje botánico por el sur de España), 1838.
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