12.6.08

APARECE UN OSEZNO DEVORADO EN PALENCIA


Una cría de un oso pardo de sólo unos meses de vida ha sido hallada muerta en el término municipal de la localidad palentina de La Pernía. Las primeras investigaciones concluyen que el osezno fue víctima de un ejemplar adulto registrado en la parte oriental de la Cordillera Cantábrica.

El Servicio Territorial de Medio Ambiente fue informado de la situación el pasado domingo a través de un particular, tras lo que la zona fue rastreada por agentes medioambientales y por los miembros de la patrulla de la Fundación Oso Pardo, que localizaron en el monte los restos de una cría de oso pardo.

El cadáver del osezno se encontraba desollado de manera muy peculiar y parcialmente devorado, lo que permite deducir que la muerte fue provocada por un macho adulto, según los datos oficiales facilitados ayer desde la Delegación Territorial de la Junta.

La cría de oso pardo pertenecía a un grupo familiar formado por una osa con dos crías, que había sido detectada a raíz del seguimiento de la especie que realiza la Consejería de Medio Ambiente con la colaboración de la Fundación Oso Pardo.

Aunque se trata de un comportamiento natural y habitual entre los osos, el personal responsable continúa los rastreos con el fin de comprobar si el segundo osezno detectado ha podido sobrevivir al ataque del adulto. Además, los restos del osezno muerto se van a trasladar al Centro de Recuperación de Animales de la Junta en Burgos para la práctica de una necropsia.

INDICIOS

En los alrededores del lugar en el que apareció el osezno muerto se han detectado numerosos indicios de presencia de osos, ya que se han visto encames, excrementos y huellas que pertenecen a una osa con dos crías.

Además, se han localizado huellas de otro ejemplar más grande, que corresponden aparentemente a un macho adulto, y también signos de una actividad intensa, con ramas, hojarasca y piedras movidas, que denotan persecución o lucha.

La muerte de crías de osos pardos causados por ejemplares adultos se suelen producir en el periodo de celo, que en estos animales que habitan la Cordillera Cantábrica transcurre entre los meses de mayo y junio.

Estos incidentes se consideran una causa de mortandad natural en la especie, y son habituales en todas las poblaciones de osos, aunque hasta ahora no se había podido demostrar que también ocurriera en la zona oriental de la Cordillera Cantábrica.

Desde el año 1996, se han constatado ocho casos diferentes en la población de la zona occidental de la Cordillera Cantábrica, aunque el primero se detectó ese año en la comarca leonesa del Alto Sil.

En Asturias, se ha constatado también al menos en dos ocasiones en la zona del parque de Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, y en tres ocasiones en Somiedo, la última hace precisamente ahora un año, según la Junta.

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