2.7.08

UNA TARDE OBSERVANDO AVUTARDAS


Por fin pude ver avutardas. Después de mucho tiempo rastreando zonas esteparias, ayer por la tarde, gracias a mi amigo Antonio Lucas, pude verlas en la campiña cerealística de Torrejón de Velasco, en el sur de la Comunidad de Madrid. Fue toda una experiencia poder observar esta ave tan bella y majestuosa.
Y de veras que no es fácil verla, o por lo menos a mí no me lo había resultado. Mis numerosas incursiones a la zona de Daganzo y Fresno del Torote, habían resultado en vano. En la Comunidad de Madrid la (otis tarda) está catalogada en la categoría sensible a la alteración de su hábitat. La construcción de viviendas y carreteras, el furtivismo, las roturaciones de zonas esteparias y los tendidos eléctricos, complican mucho su futuro según los expertos.
Está calificada como Vulnerable por la UICN, la Unión Mundial para la Naturaleza.

En el pasado, su área de distribución fue mucho mayor, extinguiéndose en la mayor parte de Europa durante los siglos XIX y XX (por ejemplo en las Islas británicas en 1832 y en Rumanía en 1967.
No obstante, la población ibérica es la mayor del mundo, acogiendo casi la mitad de la población mundial. En 2005, SEO/BirdLife publicó una monografía con los resultados de los censos efectuados en la Península Ibérica entre 2000 y 2005 según el cual el tamaño de la población existente actualmente es de unas 25.000 avutardas, casi la mitad en la Castilla y León (comarca de Tierra de Campos), unas 6.000 en Extremadura, 4.500 en Castilla-La Mancha, 1.200 en la Comunidad de Madrid y menos de un millar en Andalucía (núcleos de Bujalance y Osuna). Las poblaciones centroeuropeas están casi extinguidas, quedando sólo algún núcleo de interés en las estepas húngaras. Las poblaciones asiáticas son mucho menos conocidas, pero parecen encontrarse en un estado de conservación muy desfavorable.

La avutarda es el Ave nacional de Hungría. Se distribuye como reproductor en Europa (Península Ibérica y Europa central) y a través del centro de Asia hasta China. Las poblaciones europeas son principalmente residentes, pero las asiáticas se mueven al sur de Asía para pasar el invierno. Su esperanza de vida en libertad es poco conocida, pero se estima en 10-15 años. Tiene un porte majestuoso y tiende a correr cuando es molestada antes que volar. Es gregaria todo el año, pero sobre todo en invierno.

El macho de esta especie está entre las mayores aves voladores actuales, junto a la Avutarda Kori (Ardeotis kori) y algunos cisnes (Cygnus). El tamaño de un macho adulto de Avutarda Común es de unos 1,1 metro de longitud y una envergadura de 2,4 metros, su peso medio está en torno a 13,5 kg, con citas de aves de 18 kg y un máximo documentado de 21 kg. Hay relatos de especímenes aún más grandes, pero no están verificados.

El macho adulto es marrón terroso por encima y blanco debajo, con cuello largo y gris y cabeza gris. El pecho y lados de cuello inferiores son castaños. En la estación de cría, el macho presenta unas largas plumas en la base del pico de color blanco denominadas bigoteras. A estos machos se les conoce como barbones. En el vuelo, las alas muestran amplias áreas de color blanco. Los machos crecen muy deprisa en sus primeros meses de vida y se dice que siguen creciendo, aunque muy lentamente durante toda su vida.

La hembra es un 30-70 % menor que el macho, con un promedio de 4,5 kg (3 a 6,5 kg). El dimorfismo sexual se encuentra entre los mayores conocidos en vertebrados. Su plumaje es similar al del macho, pero algo más apagado. Ambos sexos son por lo general silenciosos, aunque los machos emiten un sonido similar a una pedorreta difícil de escuchar en la naturaleza. Los inmaduros se parecen a la hembra.

PUESTA DE DOS O TRES HUEVOS

Las avutardas crían a partir de marzo. El tipo de reproducción es polígama, con machos que se reúnen en leks o arenas donde acuden las hembras a aparearse. Los machos se exhiben en estos lugares mediante una compleja postura en la que dirigen las partes blancas de su plumajes hacia las zonas visibles mientras "bailan" alrededor de la hembra. Este cortejo se denomina "rueda" y tiene su punto álgido en España desde mediados de marzo a principios de abril.

Una vez que la hembra se ha apareado, se dedica en solitario a las tareas de la crianza. La época de nidificar va de abril a junio y la puesta suele tener de dos a tres huevos de color oliváceo, ligeramente moteados de pardo-oscuro. No construye nido, únicamente excava ligeramente en el suelo, donde deposita los huevos. La hembra incuba sola durante 25-28 días. Los pollos recién nacidos son nidífugos, es decir, son capaces de andar y abandonan en nido en compañía de su madre, a la que acompañarán durante varios meses. Los machos jóvenes se independizan antes, pero las hembras jóvenes permanecen con las madres hasta la siguiente temporada de cría. Alcanzan la madurez sexual a los 3-4 años de vida, antes las hembras que los machos, pero no suelen reproducirse hasta los 5-6 años.

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