2.9.08

¿QUÉ HAY DETRÁS DE LAS TRAMPAS PARA OSOS PARDOS?


Hoy os transmito un sensacional trabajo elaborado por Tomás Álvarez y difundido por la Agencia Efe. Se titula "Los Lazos de la muerte" y presenta el resultado de la labor que viene desarrollando la Fundación Oso Pardo en los territorios del Alto Narcea y Alto Sil en la lucha contra las trampas lazo.

Y el resultado no puede ser más abrumador por la terrible realidad que presenta, pero alentador por su resultado. Y es que, como bien señala Tomás Álvarez en su artículo, en lo que va de año, los integrantes de esta asociacíón que preside Guillermo Palomero, ha retirado un total de 153 trampas-lazo en los territorios del Alto Narcea y Alto Sil.

SE BUSCA A UN OSO HERIDO POR UN LAZO

Pero más allá de las terribles cifras que aportan el número de lazos encontrados, en la zona ha saltado la alarma por culpa de uno de éstos. Se busca a un oso pardo portador de un lazo de acero que le ciñe la parte posterior de su cuerpo y le causa una profunda herida.
La búsqueda del ejemplar herido se está realizando en los Municipios de Degaña(Asturias), Palacios y Páramo del Sil (León). Los agentes vigilan
desde espacios estratégicos, con el objetivo de llegar hasta el oso,
lanzarle un dardo anestesiante, proceder a quitarle el cable de acero
y curarle la herida.
Los integrantes de la operación de captura quieren localizar pronto
al animal herido, porque los veterinarios afirman que sus heridas
pueden agravarse si no se cierran, y ese cierre es imposible porque
el animal arrastra parte de su trampa y esto le debe producir
numerosos tirones y dolores

Mientras tanto y a través de un trabajo encomiable, Guillermo Palomero, presidente de la Fundación, explica que la cifra de trampas-lazo localizadas sigue descendiendo pero aún es muy alta, porque en ella no están comprendidas las retiradas por otros agentes de protección de la naturaleza correspondientes a organizaciones
autonómicas o estatales.

"Cada vez se quitan menos... pero siguen siendo demasiadas", afirma
este dirigente conservacionista, para quien la trampa-lazo que lleva
el oso pardo no ha sido puesta por apicultores que intentaran
proteger sus colmenas de la voracidad del plantígrado.

"Es cierto que los osos de la cordillera comen poco ganado y son más
aficionados a los colmenares, pero -afortunadamente- los ataques a
colmenares se evitan prácticamente con el uso de pastores
eléctricos", opina Palomero. "Lo más probable es que el lazo haya
sido puesto por alguien que intentase quitar los jabalíes de en medio
o que busca trofeos de corzos o ciervos", añade.
Los diez guardas que escrutan la zona han visto a cinco ejemplares
adultos. Es buena época para los osos, porque hay por aquí abundancia
de comida en las arandaneras.

DESACUERDOS DE LOS APICULTORES

Por otra parte, en medios cercanos al ámbito de los apicultores no ha
sentado bien la nota distribuida por la organización conservacionista
Fapas, en la que se relaciona el aumento de venenos con desacuerdos
de los apicultores con la política de indemnizaciones de la Junta de
Castilla y León.

Jesús Montes, vicepresidente de la Asociación de Apicultores Leoneses
(APAL), dice que es falso que los apicultores estén poniendo venenos,
y confirmó la existencia de una reunión reciente, hace como un mes,
en la que los representantes del sector y de la Junta de Castilla y
León, abordaron las diferencias de forma constructiva.

En esa reunión, los apicultores trasladaron a la Junta su petición de
que se paguen más rápidamente y mejor las indemnizaciones a los
colmenares, porque los daños son crecientes, pues "la población de
osos está en crecimiento" .

También se trataron en el encuentro medidas de protección de los
recintos de colmenas, como la elevación de la potencia eléctrica de
las cercas e incluso el estudio de sistemas de ultrasonidos que
molesten al animal.

Es necesario aguzar el ingenio, porque los osos también lo hacen. La
miel les encanta y ya hay un par de ejemplares -en Somiedo y Riaño-
que han aprendido a burlar las cercas electrificadas, ahondando en el
terreno para pasar bajo ellas.

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